Me acabo de dar cuenta que tenía este post preparado desde abril y se había quedado en borradores. Esperamos que os guste. Mindfulness, probablemente hayas oído esta palabra miles de veces. Actualmente se encuentra en todos lados, como muchas de las ideas y las prácticas tomadas de los textos budistas que han pasado a formar parte de la cultura de masas de Occidente.
Mindfulness es la traducción de la palabra pali: SATI. Sati designa la actividad misma de la conciencia, ese momento de conciencia pura que se produce cuando nos damos cuenta de algo y que dura una fracción de segundo, pues enseguida la mente elabora y transforma esa experiencia en palabras. El Mindfulness es un estado mental que indica una atención plena, es estar plenamente presentes en el aquí y ahora. Este concepto se ha basado en el concepto de  conciencia plena de la meditación budista.

Están comprobados sus beneficiosos efectos sobre la ansiedad, la depresión, la obsesividad, los trastornos psicosomáticos, los trastornos de personalidad, los trastornos de alimentación  o una amplía variedad de enfermedades físicas.

  • Reduce el estrés.
  • Aumenta nuestra capacidad de perspectiva.
  • Mejora el rendimiento académico y laboral.
  • Permite a las personas con artritis a manejar su ansiedad y estrés.
  • Previene de recaídas a personas con adicción..
  • Nos hace mejores personas.
  • Reduce el riesgo de depresión.
  • Ayuda a dormir mejor.
  • Es muy efectivo en tratamientos de los trastornos obsesivos compulsivos.
  • Ayuda a disminuir la sensación de soledad.

La práctica formal de la atención plena es un entrenamiento para que ese estado de presencia lo puedas extender a tu vida cotidiana. Que cada momento de tu día a día lo puedas vivir con plenitud. ¿Cómo? Te damos unas pautas para que lo puedas realizar en casa.

  • Un minuto de atención plena.  El objetivo consiste en enfocar toda la atención en tu respiración durante un minuto. Deja abiertos los ojos, respira con el vientre en lugar de con el pecho y trata de respirar por la nariz y que salga por la boca.
  • Observación consciente. Coge un objeto que tengas a tu alrededor. Puede ser una taza de café o un lápiz, por ejemplo. Colócalo en tus manos y permite que tu atención sea totalmente absorbida por el objeto. Solo observa.
  • Cuenta hasta 10. 
  • Llamada a la atención. En este ejercicio consiste en centrar tu atención en la respiración cada vez que se produce una señal ambiental específica. Esta técnica está creada para conseguir que, cuando se realiza la acción de enfocar la respiración, tu mente viaja al momento presente y se hace consciente de ello.
  • Respiración consciente. 
  • Se consciente de las pequeñas rutinas diarias. 
  • «Observa» tus pensamientos. 

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